TRUMP Y MÉXICO CELEBRAN VICTORIA CAPITALISTA CON LA VIRTUAL APROBACIÓN DEL T-MEC


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  • DONALD TRUMP CELEBRÓ UNA VICTORIA AL FIRMAR EL T-MEC, COMO UN TRIUNFO PROPIO; AUNQUE EN EL PASADO DIJO QUE ESTARÍA EN CONTRA DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE AMÉRICA DEL NORTE PORQUE MÉXICO Y CANADÁ ERAN LOS MÁS BENEFICIADOS, ABUSANDO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.

Con gran regocijo el presidente de Estados Unidos firmó el acuerdo y en mitin posterior a la firma dijo que los “ilegales iban a pagar por el muro como lo prometió en su primera campaña, cuando dijo que México pagaría  por el famoso MURO.

Lo que Donald Trump hizo fue reiterar ese mensaje subliminal para su base, sea cierto o no. Canadá aún no ha aprobado el tratado pero  anunciaron que lo harán  entre marzo y abril, ya que para ellos es indispensable tener el tratado para sus actividades comerciales con los dos países: México y Estados Unidos.

Las negociaciones del lado mexicano se iniciaron con Videgaray (el aprendiz a diplomático) y continuaron con Seade del equipo de López Obrador. Trabajaron los dos gobiernos con el mismo fin, sacar adelante el T-MEC  a como diera lugar. En el lado mexicano López Obrador y el Senado se autoaplaudieron por el “gran logro”. El acuerdo tendrá una duración de 16 años, pero será sometido a revisión cada seis años. Esta revisión no acarreará la amenaza de expiración automática del tratado —como había propuesto originalmente EE.UU. — y permitirá renovar el pacto por otros 16 años.                     

ACUERDOS…

Además, en el apartado de derechos laborales del nuevo acuerdo se incluye un anexo en el cual las partes se comprometen a adoptar normas y prácticas laborales conforme a lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo, a hacerlas cumplir y a no derogarlas de su legislación.

También se acordó mantener los tipos de cambio determinados por el mercado, no incurrir en manipulación cambiaria y combatir la corrupción. La parte laboral está ligada en particular a la fabricación de autos, que tendrían que ser producidos por cualquiera de los tres países, para que no paguen aranceles por exportarlos a Estados Unidos. Pero que tengan salarios a $16.00 dólares la hora el 42 % de los automóviles más que el material sea estadounidense, para que no lo importen de China que es más barato.

Para fines de aprobación del tratado México tuvo que modificar la ley laboral. También las partes de acero tienen que provenir de Estados Unidos. En realidad el propósito es que los automóviles sean construidos principalmente en Estados unidos.

Los demócratas con sus aliados sindicales condicionaron la aprobación del tratado sobre las condiciones laborales y los salarios, en ese sentido forzaron a México a cambiar sus leyes laborales y abrir los sindicatos mexicanos para que elijan a sus dirigentes de una manera libre.

Los negociadores de Trump y los demócratas pusieron esas condiciones para reducir las importaciones de automóviles y fortalecer su  industria automotriz, que finalmente es una victoria para Trump por su política proteccionista. 

¿Y MÉXICO?

Para México que se vio como el más urgido para que se aprobara el tratado, incluso se le olvido leer la letra chiquita como todos se acordarán, no obtiene grandes beneficios del mismo ya que solamente se trata de un TLC, con nuevo nombre  y envoltura, que deja fuera el tema de la movilidad laboral, y el libre tránsito, que para la poca fortuna de México es el ‘Talón de Aquiles’ con los que el Presidente Trump mezcló con los aranceles y puso a México de rodillas con la crisis migratoria que vive el país azteca  bajo la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Cabe destacar que el legislador mexicano por Illinois del cuarto distrito congresional, Jesús ‘Chuy’ García, votó en contra en diciembre pasado ya que en las negociaciones quedaron fuera temas tan importantes como la movilidad laboral y el medio ambiente. En el senado de igual manera el Senador Sanders, Shummer y otros senadores demócratas también votaron en contra. Cabe mencionar que sindicatos nacionales, pequeños productores, agrícolas y organizaciones de migrantes continúan opuestos a este tratado que no es más que un “refrito” del TLC de 1994, que destruyó los campos mexicanos y la industria automotriz en Estados Unidos. Así como aceleró la destrucción de la flora y la fauna en la República Mexicana.

Este tratado beneficia enormemente a Trump, quien lo utilizará en su campaña política para continuar golpeando a los inmigrantes mexicanos y los refugiados de América Central. Sin duda, es un tratado de corte neoliberal con aristas proteccionistas que somete más a México, y deja a un lado la protección del medio ambiente. En suma, mientras el gobierno mexicano y Trump celebran el tratado, los migrantes y los pobres seguirán sufriendo con este capitalismo salvaje.